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FEDERACIÓN MINERA DE CHILE RESPONDE A DECLARACIONES DEL CONSEJO MINERO

 

En edición de “El Mercurio”, el día martes 9 de enero, el presidente del Consejo Minero, Joaquín Villarino declaró : “la gran minería perdió plata los últimos 3 años”.

A través de esta columna del asesor de la Federación Minera de Chile, Gino Sturla, nuestra organización, la cual agrupa a 17 sindicatos de la gran minería privada del país, manifiesta su rotundo rechazo a la opinión del Consejo Minero respecto de las ganancias de las transnacionales mineras.

Autor : Gino Sturla Zerene , Ingeniero Civil, MSc,Doctor © en Economía.

Este artículo tiene como objetivo profundizar y aclarar algunas afirmaciones del Presidente del Consejo minero mediante un análisis más exhaustivo,  evitando caer en una mirada sólo de corto plazo; enfatizando aquellos aspectos que por definición son de mediano y largo plazo, y dan sustento a conclusiones opuestas a las expresadas por Joaquín Villarino, por ejemplo respecto a los procesos de negociación colectiva.

  1. Aún en el corto plazo

Cuando se afirma que la gran minería perdió plata en los últimos 3 años, se deja de lado la empresa más importante de Chile, Codelco, la cual desde 2015 al tercer trimestre de 2017, tuvo un excedente total positivo de aproximadamente 750 millones de dólares (www.codelco.cl). Para poder efectuar una comparación con las grandes mineras privadas se debe sumar el monto anual entregado a las fuerzas armadas, que supera los 2.650 millones de dólares, esto es, Codelco en el mismo estos 3 años ha tenido utilidades por sobre los 1.000 millones de dólares anuales, en promedio. Cabe destacar de forma enfática, que Codelco tiene menores leyes de mineral y yacimientos más viejos que las demás grandes mineras, por ende sus costos deberían ser mayores que el promedio de la gran minería, no obstante llama la atención que estos son muy similares (Anuario Cochilco, junio 2017). Lo expuesto sugiere la necesidad de evaluar con detención los resultados económicos de la gran minería privada en estos 3 años, empresas cuyos estados financieros no están reflejando la explotación de los yacimientos en sí, lo cual se traduce en resultados operacionales con poco sentido económico y muy frágiles como para enunciar afirmaciones tan fuertes; esto se puede profundizar en el estudio “Cómo captar las rentas de la gran minería del cobre”, (López y Sturla, 2017).

 Mediano y largo plazo

Todo proyecto al iniciarse debe cumplir con ciertos criterios de rentabilidad, muy exigentes sobre todo en actividades económicas de mayor riesgo como la minería; si un proyecto está en operación es porque sus indicadores de mediano y largo plazo fueron adecuados (rentabilidad promedio sobre el mercado). Así, las grandes mineras que operan en Chile no pueden ser analizadas sólo en base a 3 años, estas empresas están expuestas a factores externos como el precio del cobre, el precio de los combustibles y el costo de insumos poco sustituibles, entre otros. Para Chile ha quedado en evidencia que la gran minería ha tenido rentas económicas, esto es, ganancias por sobre la rentabilidad de mercado (en promedio) si se considera por ejemplo el periodo 2001-2016. El Banco Mundial entrega un reporte anual de las rentas mineras, las cuales son positivas – y muy altas – para una extensión temporal de más de 15 años; esto ha sido ratificado por la OCDE. El estudio elaborado investigadores de la Universidad de Chile, titulado “La riqueza regalada a las grandes empresas de la minería del cobre: Chile 2005-2014”, (Sturla et al. 2016), utiliza una metodología más conservadora que la del Banco Mundial y estima, como piso, 120.000 millones de dólares como ganancias excesivas asociadas a 10 empresas de la gran minería del cobre.

  1. Resultados y reducciones de costos

El presidente del Consejo Minero, no hace alusión en su columna al mediano y largo plazo, cuestión fundamental al momento de efectuar afirmaciones, respecto a reducción de costos, y más aún si esos costos dicen relación con los sueldos y bonos de los trabajadores (ambos constituyen el salario). Todas empresa o proyecto debe considerar un monto a pagar en salarios, de largo plazo, y ello no puede estar sujeto a riesgos externos como el precio del cobre; de hecho en los últimos 15 años la gran minería privada del cobre ha pagado impuestos a las utilidades por sobre los 3.000 millones de dólares anuales en promedio (Dipres, 2017), lo cual, si consideramos que la carga tributaria es del orden del 40%, dilucida utilidades después de impuestos cercano a los 4.000 millones de dólares anuales, cifra oficial que supera el 15% de rentabilidad anual, esto es, aun considerando los estados financieros declarados, el negocio tiene una rentabilidad mayor a la de mercado. El estudio ya mencionado (López y Sturla, 2017), indica que, eliminando las distorsiones generadas en los estados financieros de las grandes mineras, la rentabilidad sobre capital superaría el 70% en el periodo 2005-2014, algo inédito en una economía de mercado.

Cuando Joaquín Villarino se refiere a la necesidad de reducir costos y de evitar procesos de negociación colectiva como el de Escondida del año 2017 está omitiendo elementos fundamentales, los cuales, al considerarlos como se ha hecho en este artículo, permiten aseverar una conclusión radicalmente opuesta en relación a los salarios: “las grandes mineras tienen la capacidad de aumentar de forma sustantiva los salarios de sus trabajadores, ya sea a través de los sueldo o mediante bonos”.

Más allá de las fluctuaciones de los precios del cobre y/o los insumos importantes del negocio minero, e incluso sin recurrir a una re estimación de las ganancias anormales de las grandes mineras, como lo han hecho los investigadores de la Universidad de Chile, hay recursos más que suficientes para evitar procesos complejos de negociación colectiva.

LEER ARTÍCULO EL MERCURIO, 9 ENERO 2018 : http://www.economiaynegocios.cl/noticias/noticias.asp?id=433367