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Pagos por fin de negociación en gran minería bajan a la mitad desde 2013 y promedian $11,5 millones

(El Mercurio) Cuando el cobre rozaba los US$ 4 por libra, las negociaciones colectivas de la gran minería eran seguidas con expectación por todo el país. Y es que los bonos y préstamos de fin de conflicto eran tan cuantiosos que reactivaban la economía de las ciudades mineras. Las automotoras de Antofagasta, Calama e Iquique aumentaban su stock de autos, las tiendas incrementaban el inventario de televisores, computadores y refrigeradores, y hasta las inmobiliarias preparaban ofertas para casas y departamentos.

Pero el próspero panorama de los años 2012 y 2013 está quedando atrás. La merma del precio del cobre también redujo las compensaciones por término de negociación. Según datos de las empresas y distintos sindicatos, los pagos promedio de las nueve últimas negociaciones a fines de 2014 e inicios de 2015 promedian $11,5 millones, la mitad respecto del máximo histórico logrado en Chile hace tan solo dos años, que ocurrió cuando los trabajadores de Escondida obtuvieron $23 millones.

“Uf, ya nadie se acuerda de ese bono”, dice el presidente del sindicato de Minera Escondida, Patricio Tapia. Hoy los mineros de esa compañía, controlada y operada por BHP Billiton, están inquietos por el plan de retiro destinado a reducir la plantilla en 14%, sacando de la nómina a unos 600 trabajadores.

“El contexto de negociación cambió”, explica el ex presidente de Codelco, Juan Villarzú, “y los trabajadores han ajustado sus expectativas por la caída del precio del cobre”, agrega. Entre enero de 2013 y febrero de 2015, la cotización del metal rojo bajó 30,2% y no hay unanimidad en el mercado sobre en qué precio terminará este año.

Las grandes mineras han iniciado programas de reducción de costos, planes de egreso de trabajadores y paralización de inversiones. Y despidos. En 2014, un total de 7.800 empleos se perdieron en el sector y se estima que en 2015 entre 10 mil y 15 mil trabajadores de la gran minería quedarían cesantes por ajustes en la dotación, calculan las compañías.

Los sindicatos son renuentes a comentar públicamente que el escenario actual del cobre ha reducido sus petitorios salariales. “No vamos a caer en el juego de las empresas, que nos tratan de asustar con el tema del precio y los despidos”, dice Gustavo Tapia, presidente de la Federación Minera. Pero su homólogo de la Federación de Supervisores del Cobre (Fesuc), Ricardo Calderón, admite que “el actual escenario genera una condición particular en los procesos de negociación colectiva”.

Las últimas tratativas se alejan de altos reajustes en los sueldos vistos en 2012 y 2013, ya que se sitúan bajo 3% en términos generales. Además, las empresas extienden el plazo del contrato colectivo al máximo de 48 meses, explica la experta Paloma Zaninovic, de Asesores Sindicales.

En este escenario, los pagos de fin de negociación se han reducido, salvo en casos donde el anterior proceso era un proyecto y el actual, una operación minera. Eso ocurrió este año en Codelco Ministro Hales, donde la estatal acordó beneficios totales (bonos más préstamos blandos) por $14 millones, 58% más que en la negociación de 2011, cuando la mina estaba en construcción, en la que obtuvieron $11 millones en total.

Las negociaciones que vienen

Este viernes Codelco cerró la negociación con los 314 profesionales, también de la división Ministro Hales. El acuerdo incluyó un reajuste de 1,85% del sueldo y una vigencia de 39 meses. El bono de término de negociación (BTN) llegó a $8,44 millones, además de un préstamo voluntario por $3 millones.

Este año, la estatal ha cerrado dos tratativas con sindicatos y a fines de diciembre de 2014 culminó un proceso con los supervisores de Chuquicamata. Para la minera estatal, las negociaciones no se terminan aún, ya que restan dos: en el segundo semestre vienen los procesos en Radomiro Tomic (Rol A) y Ventanas (Rol B o mineros). La más temida por Codelco es esta última.

En total, estos dos procesos colectivos en la cuprera afectarán a 1.409 trabajadores de planta.

En estos días, Caserones, de Lumina Copper, está cerrando un acuerdo con sus trabajadores de la planta.

Donde también se vienen negociaciones es en Teck. La compañía opera Quebrada Blanca, que tiene tres sindicatos y los contratos colectivos de cada uno de ellos tienen fecha de vencimiento entre octubre de 2015 y enero de 2016.

Por otra parte, la compañía minera Teck Carmen de Andacollo tiene dos agrupaciones sindicales, cuyos contratos colectivos vencen entre el 30 de septiembre y el 31 de diciembre de 2015.

En Cerro Colorado y Spence, de BHP Billiton, hay negociaciones colectivas que involucran a los sindicatos de trabajadores a fines de este año.

Según informaron las empresas, ni Antofagasta Minerals, ni Anglo American, ni Collahuasi tienen tratativas este año, en gran parte porque negociaron anticipadamente en 2014.

El “piso psicológico” de los BTN

Un incentivo para terminar pronto las tratativas es poner un suculento bono de término de negociación o BTN, que constituye entre el 70% y 80% de la compensación final, ya que a ese bono se suman préstamos blandos y otros ítems.

“Los utilizan para pagar sus deudas y ordenar sus finanzas”, admite Gustavo Tapia, presidente de la Federación Minera. “O incluso usan este dinero para inversiones importantes: un auto o dar el pie para una casa”, agrega un ejecutivo del sector.

Por ello, existe una suerte de “piso psicológico” en los mineros no supervisores, de exigir $10 millones de BTN. La última negociación de supervisores de Ministro Hales bajó este piso: pagaron $8,44 millones.

Para las compañías, explica Paloma Zaninovic, de Asesores Sindicales, “en términos económicos es mejor incrementar los bonos porque los aumentos de sueldo base tienen efectos multiplicadores variados” y, lo más importante, suben el piso para la siguiente negociación.

Además, el objetivo del bono “es minimizar la posibilidad de huelga, toda vez que el costo de las paralizaciones en la minería es extremadamente alto y las empresas están dispuestas a pagar para diluir este riesgo”, dice Zaninovic.

Esta experta también acota que los plazos se han extendido, en parte porque hay negociaciones anticipadas que se acuerdan un año antes de que venza el contrato. Por ello, en las negociaciones se equilibra el monto del bono final con la vigencia del contrato y este actúa como “precio de la paz”, sostiene.

En Antofagasta Minerals, que opera Los Pelambres y Centinela, tienen la política de pagar como promedio de BTN entre $230 mil y $240 mil por cada mes que dura el convenio colectivo. Así, en el caso de Los Pelambres, donde el contrato se extiende por 48 meses, el BTN sumó entre $11 millones y $11,5 millones.

Hay casos donde los trabajadores optan por no pedir reajuste y jugársela por obtener los bonos de desempeño, que es lo que ocurrió este año con el sindicato de supervisores de Caserones, donde pactaron incentivos por seguridad, rebaja de costos y metas de producción.

Gustavo Tapia, de la Federación Minera, lamenta que en las negociaciones colectivas los trabajadores se “obnubilen con el BTN” y no se fijen en aspectos más importantes, “como el reajuste real del contrato y los beneficios”.

“Las empresas están estirando los contratos a 48 meses y eso es muy complicado… tampoco suman más beneficios en salud, educación o vivienda, sino que buscan incentivos variables que son convenientes para la empresa y no para el trabajador”, sostiene.

Los sindicatos de jefes de las grandes mineras

“Históricamente, solo en Codelco y la minera privada Quebrada Blanca había sindicatos de supervisores, pero hoy en casi todas las empresas de la gran minería se han formado sindicatos de profesionales”, dice el presidente de la Federación de Supervisores del Cobre (Fesuc), Ricardo Calderón, que agrupa solamente a los mandos medios de la minera estatal. Existen sindicatos de supervisores en Collahuasi, Anglo American, Caserones, Escondida, Meridian, y otras mineras. Incluso quieren su propia federeción.

Los supervisores son los cargos medios de los gigantes del sector, donde los sueldos base se sitúan sobre los $4 millones y corresponden al 7,1% del total de trabajadores de planta de las empresas del rubro, según datos del Consejo Minero.

El cambio de escenario en BHP Billiton

El mayor bono pagado en la historia de la minería fue el de Escondida, de BHP Billiton, en enero de 2013: $23 millones incluyendo el préstamo. Al interior de BHP Billiton, la angloaustraliana que opera Escondida, admiten que este incentivo “compró la paz con los sindicatos por lo menos hasta el 2017″, que es hasta cuando rige este convenio colectivo.

También posibilita, dicen en la empresa, el plan de retiro que anunció en enero pasado BHP Billiton, que busca reducir en 14% su planta, el equivalente a 600 trabajadores. Según el convenio colectivo (que aparece en la Dirección del Trabajo a raíz de una consulta de los sindicados de Escondida), la indemnización por años de servicio en esta minera se paga con motivo de renuncia voluntaria del trabajador, en aplicación de un beneficio o plan de egreso extraordinario y consiste en dos meses de sueldo base por cada año de servicio.