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En relación a la columna de El Mercurio del día 9 de enero de 2018. El "tirón de orejas" de la OCDE a Chile: Alerta vulnerabilidad extrema por baja diversidad económica.

 

En relación a la columna de El Mercurio del día 9 de enero de 2018

El "tirón de orejas" de la OCDE a Chile: Alerta vulnerabilidad extrema por baja diversidad económica

Gino Sturla Zerene

Ingeniero Civil, MSc.

Doctor © en Economía

12   de enero de 2018

    

Resumen

Este artículo tiene por objetivo aclarar conceptos económicos abordados de forma somera en la columna de El Mercurio - ver título – resaltando la omisión del capital natural como un factor productivo, lo cual puede llevar a confusiones dramáticas al momento de hacer afirmaciones o cálculos de la productividad laboral - o del capital físico - en actividades intensivas en el uso de recursos naturales, como es el caso de la minería. En primer lugar, se destacan los aspectos centrales de un crecimiento económico basado en recursos naturales; posteriormente se efectúa un análisis crítico del diagnóstico y las recomendaciones del informe elaborado por la OCDE para Chile recientemente; finalmente se analiza de manera exhaustiva la productividad laboral en el sector minero, sustentando - en base a documentos oficiales - que ésta ha sido mal medida, y al contrario de lo que se indica habitualmente, ésta lejos de disminuir ha aumentado y debe ser retribuida por las empresas, las cuales tienen - y han tenido - los recursos de sobra para hacerlo.

 

1. Crecimiento económico, productividad y matriz productiva

La economía chilena ha sustentado un crecimiento en base a la explotación de sus recursos no renovables (minería, glaciares) y renovables o semi-renovables (silvoacropecuario, pesca, agua y ecosistemas). La fuerte dependencia de la matriz productiva en estos sectores ha generado un deterioro en las tasas de crecimiento de la economía, lo cual fundamentalmente por 3 elementos: i) Deterioro de los ecosistemas que sustentan la explotación de recursos naturales, debido a tasas de extracción mayores a la capacidad de regeneración, y deterioro de los recursos no renovables (ley de los minerales); ii) Poca o nula diversificación de la matriz productiva; y iii) Inexistencia de pago de regalías por parte de las compañías (no privadas que explotan los recursos naturales. El tercero de estos elementos se omite de manera persistente en los análisis, al igual que la relación entre los 3 elementos.

Por otra parte, es común escuchar que “Chile ha experimentado una baja en su productividad”, no obstante esto debe tomarse con responsabilidad, sobre todo al hablar de crecimiento y productividad. Cuando se habla de productividad se alude a la productividad total de factores (PTF), la cual se calcula como la parte de la producción (en unidades monetarias) que no es atribuible ni al factor capital físico ni al factor trabajo. Por ejemplo si se produce lo mismo con igual capital (stock) y menos trabajadores, uno podría afirmar que el aumento de productividad se debe completamente a la productividad laboral (del factor trabajo). Sin embargo, la cuestión se vuelve compleja cuando existen rentas económicas ya sea por monopolios (u oligopolios) o por extracción sin pago de recursos naturales; así, se vuelve complejo atribuir aumentos o disminución de productividad al factor trabajo o capital, independiente de que haya o no crecimiento.

Para el caso de la economía chilena y en particular el sector de la gran minería del cobre que representa más del 50% de las exportaciones (Banco Central, 2016), en los últimos 15 años si bien ha disminuido en la productividad total de factores ha tenido rentabilidades promedio anual por sobre el 15%, es decir se han generado rentas económicas (ver columna publicada con fecha 10 de enero de 2018, “Federación minera de chile responde a declaraciones del consejo minero”). Como se verá en lo que sigue, la caída de la PTF en la minería no está asociada a una baja en la productividad del factor trabajo ni del factor capital físico.   

2. Del informe de la OCDE: productividad y diversificación

El informe de la OCDE “Production Transformation: Policy Review of Chile” (Enero, 2018) hace un análisis respecto a los aspectos que debería considerar la economía Chilena si quiere sostener el crecimiento. Destaca, como parte del diagnóstico, fundamentalmente aspectos de productividad total de factores (PTF), considerando los factores productivos trabajo y capital físico; el estudio además resalta aspectos vinculados a la estructura poco diversificada de la matriz productiva chilena, la inversión en investigación y desarrollo, elementos institucionales y de gobernanza, entre otros. Por orden de magnitud e importancia, se abordan los dos primeros con mayor énfasis en esta columna.

El informe indica que la PTF en Chile se ha mantenido estancada desde los años 90, sin embargo destaca la caída de la PTF del sector minero, un 4.7% en promedio  anual. En este contexto, minería, se afirma que esta baja se debe fundamentalmente a la caída de la ley de los minerales. Con falencias metodológicas se vincula esta caída al factor trabajo, indicando que en Chile los trabajadores mineros serían 3 veces menos productivos que en Suecia. Un análisis económico consistente no puede confundir la productividad del trabajo (ni tampoco del capital físico) con la caída de la productividad del capital natural; menos en una actividad donde el factor productivo capital natural es tan relevante. El estudio es sobre Chile, pero no se citan algunos trabajos recientes, de investigadores de la Universidad de Chile, entre ellos dos muy importantes: “The nexus between fiscal policy and economic Growth” (López y Figueroa, 2016) y “La riqueza regalada a las grandes empresas de la minería del cobre: Chile 2005-2014”, (Sturla et al. 2016). En estos trabajos se alude, de forma cuantitativa en el primero y cualitativa en el segundo, a la caída en la productividad del capital natural como la fuente de la reducción de la PTF del sector minero. Es necesario recalcar que cuando se incorpora el capital natural (factor productivo innegable en la minería), es perfectamente posible la coexistencia de un aumento en la productividad del trabajo y del capital, con un descenso en la PTF.

Respecto a la diversificación económica, es un hecho concreto que Chile posee un grado muy fuerte de dependencia de la explotación de sus recursos naturales, con poco valor agregado en la cadena productiva, tanto hacia atrás como hacia adelante. El diagnóstico de la OCDE es certero respecto a la fragilidad y poca sostenibilidad que puede tener el crecimiento con una economía poco diversificada, más allá del buen manejo macroeconómico que ha experimentado Chile en las últimas décadas. El mismo lleva a sugerir aspectos como la diversificación de la matriz productiva, resaltando la importancia de la inversión en investigación y desarrollo (formación de capital humano); no obstante poco se habla de cómo financiar esta diversificación económica y se omiten algunos elementos económicos de suma relevancia, que explican por qué la matriz productiva no se ha diversificado, como lo son las rentas económicas. Sólo en una tabla se menciona que la concentración de la economía y la consecuente generación de rentas económicas no son adecuadas para sostener el crecimiento; pero nuevamente, no hay un análisis que vincule la existencia de estas rentas económicas tanto por la concentración de la economía (monopolios y oligopolios) como por la extracción de recursos naturales sin pago por parte de grandes empresas privadas. Los estudios ya citados junto a los siguientes, de investigadores de la Universidad de Chile, del Banco Mundial y de la misma OCDE, ratifican la existencia de rentas económicas gigantes en el sector minero en Chile: “Como captar las rentas económicas del cobre en Chile”, (López y Sturla, 2017), “World Development Indicators” (Banco Mundial, 2016) y “Productivity measurement with natural capital” (OCDE, 2013).

El informe de la OCDE es enfático en la necesidad de diversificar la economía, pero no lo es respecto a la necesidad de eliminar las distorsiones respecto a la eficiencia económica (y el crecimiento) generadas por no captar las rentas económicas. De hecho, y tal como ya se mencionó, financiar una diversificación económica es costosa y una forma de inducirla por ejemplo consiste en alinear las expectativas de rentabilidad, estos es, captando las rentas económicas en los sectores fundamentalmente de recursos naturales, la inversión en el país (con un mercado de capitales imperfecto), tenderán a equilibrarse en el mediano-largo plazo; y esto no requiere de recursos de forma permanente, sí de un esfuerzo inicial institucional como lo indica de forma adecuada el informe de la OCDE.

 

3. Minería: productividad laboral mal medida

El informe de la Comisión Nacional de Productividad “Productividad en la gran minería del cobre”, (2017) efectúa en un análisis de la PTF del sector con una función de producción que incluye además de capital físico y trabajo, otras variables: ley del mineral, material mineral y la relación estéril-mineral. Se puede afirmar que esto es una aproximación que permite acercarse a la consideración del capital natural como factor productivo. Se destacan dos resultados importantes: i) La caída de la PTF en los últimos 15 años sería de un 1% en promedio anual, casi 5 veces menor a lo estipulado en el informe de la OCDE (2018), de un 4,7%; y ii) Al no atribuir los deterioros geológicos a la capacidad productiva del trabajador, utilizando el material removido en vez de las toneladas de cobre fino equivalente producidas, el informe establece que la caída de la productividad laboral en minería en el largo plazo sería de un 15% y no de un 54%.

El segundo punto mencionado en el párrafo anterior da lugar al comienzo de un análisis serio y responsable de un tema muy sensible en el sector. Como se mencionó, el informe de la comisión s una aproximación a considerar como factor productivo el capital natural, del mismo modo la medida de productividad laboral sigue siendo una aproximación, la cual por las siguientes razones tiene que ser aún menor por las siguientes razones:

  • El indicador supone que se remueve material y la ley de éste es la misma. El mismo informe de la comisión dice que la ley ha bajado, luego para producir una tonelada de cobre cuya ley ha bajado de 1.5% a 1% por ejemplo, los trabajadores no sólo tienen que remover más material, sino que además se requieren más horas de trabajo en los procesos aguas abajo de la mina, fundamentalmente desde el chancado primario a la concentración o lixiviación.
  • Aun considerando que el material removido tiene una misma ley, sigue siendo deficiente el indicador de productividad laboral, pues hay tiempos de viaje involucrados: el documento supone que se remueve material en el mismo sitio, lo cual no es así, cada vez las distancias al mineral son mayores, por ende hay mayor requerimiento de tiempo en las labores de los trabajadores.
  • Otro factor documentado corresponde a la formación de capital humano, 26 veces mayor en Australia, según el estudio “El Desarrollo de Proveedores Mineros en Australia: Implicancias para Chile”, (Meller y Gana 2015). Suponga un trabajador que opera una máquina en el año 1, el mismo trabajador en el año 2 será obviamente más productivo; ahora suponga que al año 2 se le cambia la máquina y no se capacita, seguramente va a ser menos productivo, a no ser que la máquina sea un avance sustantivo tecnológico. Entonces, el mismo trabajador en el año 2 tendría dos posibles productividades: curioso. En base a esto es claro que la productividad laboral debe ser corregida además por la subinversión en capital humano.
  • Subcontratación. Hay más personas trabajando en minería, pero gran parte de ellos no trabaja el 100% de su jornada laboral para la minería, piense por ejemplo en un contratista que envía 100 trabajadores durante 6 meses a una mina y otros 6 meses a una constructora; al final del año se contabilizarán 100 trabajadores en la mina, pero sólo fueron la mitad del tiempo, así se subestima la productividad. La única forma de conciliar la los beneficios potenciales de la subcontratación y los datos de la comisión de productividad, es que asumiendo que no una contabilidad de horas trabajadas efectivas de un trabajador en una mina. El estudio “¿Por qué subcontratan las empresas mineras en Chile?” (Pérez y Villalobos, 2010), presenta más detalles en relación a este punto.

 

4.Minería: productividad laboral creciente y debida retribución 

En base al punto 3 de este artículo queda en evidencia cualitativa que el indicador en base a material removido sigue subestimando mucho la productividad laboral. A priori, no resulta aventurado indicar que todos estas consideraciones implican un cambio de signo en la productividad laboral, esto es, ya no habría una reducción del 15% sino que esta estaría aumentando. Una forma de verificar que esto es efectivamente así corresponde a revisar el estudio elaborado por Clapes UC en 2016 para Codelco y la gran minería privada del cobre en general.

Clapes UC indica que en Codelco la productividad laboral cae 16% y en las privadas un 64%, pero considerando el indicador en base producción de cobre fino equivalente, no en base al material removido como lo hace la corrección de la Comisión Nacional para la Productividad (2017). Haciendo la distinción entre Codelco y la gran minería privada, resulta evidente que con la corrección por material removido la productividad laboral en Codelco es creciente; sin tener que recurrir a todos los factores mencionados previamente que explican una subestimación por parte de este indicador. Así, y considerando que la gran minería privada utiliza en mucho mayor medida la subcontratación (Cochilco, 2017), la cual se justifica por el hecho de la eficiencia productiva en términos laborales (Pérez y Villalobos, 2018), no hay lugar a dudas de que la productividad laboral en el sector minero ha crecido. Es tan potente esta conclusión, fundada seriamente, que es posible hacer la siguiente afirmación "si aceptamos que la gran minería privada no debe ser estatizada, tenemos que aceptar también que la productividad laboral en ella ha crecido". 

Dado lo expresado en el párrafo anterior, si consideramos el esquema que considera sólo trabajo y capital físico, éste estaría indicando un descenso en la productividad del capital físico; lo  cual no hace sentido, las máquinas se tendrían que estar deteriorando, y en el mediano plazo tendría que haber un retroceso tecnológico. Lo concreto es que la productividad del trabajo y la productividad del capital físico son crecientes; lo que explica que la productividad total de factores haya experimentado una leve disminución anual es la reducción de la productividad del capital natural.

Finalmente, se debe recalcar, que al contrario de lo que se indica habitualmente, la productividad laboral lejos de disminuir ha aumentado y debe ser retribuida por las empresas, las cuales tienen recursos de sobra para hacerlo, éstos provienen de las  rentas económicas del recurso natural, tal como se expuso y documentó en la sección 2 de este artículo.